
Varios años de mi vida fui atleta de alto rendimiento. Mi deporte fue el patinaje de velocidad sobre ruedas…eso fue hace muchos ayeres. Para ser exacta, dejé el patinaje a los 18 años, a los pocos meses de convertirme en cristiana. Este fue mi deporte desde los 6 años y en el alto rendimiento estuve desde los 13. Ahora soy una mujer de 34 años.
Fue una experiencia genial…recuerdo perfecto cómo mi papá -era el que tenía el trabajo más flexible- me llevaba diario a entrenar al autódromo Hermanos Rodríguez. Fueron años muy intensos, muy divertidos. A partir de los 16 años pasé mis buenas temporadas en el CDOM (Centro Deportivo Olímpico Mexicano) y comencé a viajar a otros países.
Definitivamente el deporte es una hermosa manera de cuidar de los tuyos y de cuidar de tu mundo. Una manera también de forjar el carácter, de crecer.
Dejé el AR básicamente porque de mi deporte no se vivía y estaba comenzando la universidad, así que había qué escoger. Pero fueron muy buenos años, alucinantes y ricos para la adolescente que era en ese momento.
Después entré en el equipo de Boxeo olímpico de la UNAM. Por si se lo preguntan, tuve una sola pelea de exhibición donde mi contrincante fue más que misericordiosa jajaja. En el box pude poner en práctica una de las enseñanzas más profundas del cristianismo: “Hay más dicha en dar que en recibir”
Y de ahí en adelante he hecho de todo un poco…sin amar en especial ninguna otra actividad física, hasta ahora…
El año pasado tuve mi primer carrera, fue la Nike nocturna 10k. Toda una experiencia. Hice un tiempo de 1 hora y 5 minutos. Los disfruté muchísimo.
Hoy corrí la Nike Nosotras Corremos, también 10k y ¡pude bajar 10 minutos a mi tiempo anterior!
Siento que comienzo a amar el running. Creo que estoy disfrutándolo mucho. Esta vez es diferente. Es mucho más para mi, respetando mi cuerpo, mis tiempos, teniendo paciencia, perseverando. No compito contra nadie, sólo lo disfruto.
Así que ha habido muy buenos frutos en este corto tiempo. incluso he podido bajar 3 kilos de peso en éste proceso. Más abajo verán una foto de la Nike de noviembre pasado. Pero aún éste tema es relajado. La pérdida de peso es sólo una consecuencia de algo más alto: mi bienestar físico y mental.
Y éste año uno de mis sueños es correr mi prmer maratón, aunque ¿les digo algo? En éste momento no estoy muy segura. No porque no crea que pueda lograrlo, sino porque quiero informarme más. Mi plan en éste momento es ser parte de un equipo de atletismo que entrena en el Parque Naucalli y ahi, le preguntaré al entrenador si mis cualidades de atleta
son las indicadas para ser una maratonista…ya les contaré qué me dice.
Por otro lado, definitivamente el amor al deporte es algo que también quiero heredar a mi hijo. Creo que es una manera más de enseñarle a respetar y cuidar de su cuerpo, como lo es alimentarse sanamente, dormir bien, etc. Y aunque éste pareciera que no es un tema espiritual, sí que lo es:
“El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado…Por eso deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios.” 1 Corintios 6:19-20
Como comenté en el post de Salud Total somos seres integrales y cuidar de nuestro cuerpo es algo espiritual.
Reciban todos un abrazo de una endorfinada y feliz corredora
FYI y lo mejor de todo es que me dió perfecto tiempo de llegar a mi reunión del domingo…
Nos dieron su opinión